APUNTES

Microseguros e informalidad laboral: una oportunidad aseguradora en México y Colombia

por CORREDURÍA INTELIGENTE

27 abril 2026    •  4 minutos de lectura

Introducción

México y Colombia comparten un dato estructural que es difícil ignorar: la informalidad laboral sigue concentrando a más de la mitad del empleo. 

Al mismo tiempo, la cobertura aseguradora sigue siendo limitada, especialmente cuando se mira a trabajadores, hogares y micronegocios con ingresos inestables. 

Esa combinación es un verdadero reto social. Pero, sin lugar a dudas, también dibuja una oportunidad de negocio para el sector. Y, aparentemente, no es del todo consciente de ello. 

En este contexto tenemos a los microseguros. Un producto que importa menos por su prima baja que por su capacidad de encajar en estas economías “reales” caracterizadas por ingresos variables, canales cotidianos, procesos simples y atención sin fricción. 

Pero el punto decisivo es otro: sin un modelo operativo eficiente, el microseguro no puede escalar. Y sin escala, no hay sostenibilidad en el negocio. 

 

Un mercado amplio que el seguro tradicional no termina de alcanzar

En México, la tasa de empleo informal fue de 56,4% en 2024. En Colombia se sitúa en el 56% para 2025. Si se cruza esta cruda realidad con la brecha de aseguramiento, el tamaño del espacio no atendido resulta evidente: en la ENIF 2024 (*), solo 22,9% de la población en México declaró contar con algún seguro. 

La lectura de negocio es bastante directa. Donde hay millones de personas fuera del empleo formal, también hay millones de personas fuera de los supuestos sobre los que tradicionalmente se diseñó buena parte del seguro: ingresos regulares, cobranza predecible, documentación sencilla y canales de venta convencionales. 

Debemos preguntarnos, ¿el problema es la prima? Pues parece que no. El problema empieza en el ajuste entre producto, canal, operación y experiencia.

Como ya apuntamos en nuestro artículo sobre distribución e inclusión aseguradora, la verdadera pregunta no es si existe demanda potencial, sino si existe un modelo capaz de convertirla en cartera sana y persistente.

 

Microseguros: menos discurso social, más diseño útil

La propia CNSF define los microseguros en México como productos de vida, daños o accidentes y enfermedades cuyo propósito es promover el acceso de la población de bajos ingresos mediante medios de distribución y operación de bajo costo

Otro país. En Colombia, Banca de las Oportunidades describe los microseguros como pólizas pensadas para población de bajos ingresos o negocios de menor tamaño, con un diseño voluntario, sencillo y asequible

Esa coincidencia importa: en ambos casos, el microseguro no se entiende solo como un producto barato, sino como una arquitectura completa de acceso.

Desde esa lógica, el portafolio relevante no debería pensarse como una lista larga, sino como una familia de coberturas con sentido para ingresos frágiles o intermitentes: vida, accidentes, protección de ingresos, autoempleo, salud básica y, en determinados segmentos, cobertura agrícola. 

En Colombia, además, el mercado actual de microseguros sigue concentrándose sobre todo en vida grupo, accidentes personales y vida individual, lo que sugiere que las coberturas de comprensión inmediata siguen teniendo ventaja cuando el reto es masificar. 

Cuando hablamos de retos, y sobretodo del reto de masificar, la automatización es clave (y aconsejamos el post sobre Automatización en bancaseguros del año pasado). 

 

El reto no es vender barato: es sostener el modelo

Aquí está el punto crítico del artículo. 

El problema no es solo diseñar una prima baja, que no es poco. El problema es sostener un modelo rentable, viable y persistente cuando el cliente tiene ingresos volátiles, poca holgura financiera y una relación irregular con los canales formales. 

Un documento reciente del Banco Mundial sobre protección para trabajadores por cuenta propia y de bajos ingresos subraya justamente eso: estos segmentos enfrentan restricciones de liquidez, alta volatilidad de ingresos, dificultades para registrarse y pagar por sí mismos, y una menor “observabilidad” para los sistemas formales. Por eso insiste en esquemas con montos más pequeños, descuentos automáticos, registro electrónico y trayectos de usuario más simples.

Llevado al negocio asegurador, tenemos que fijarnos específicamente en cuatro frentes que pesan casi por igual.

En ese punto conviene hacer explícito algo más: el éxito del modelo suele descansar sobre tres pilares que parecen simples en el papel, pero son exigentes en la práctica: una prima asequible, una distribución sencilla y procesos de reclamo ágiles. La tecnología es el habilitador que permite que esos tres pilares funcionen al mismo tiempo, mediante automatización, integración y capacidad de gestión a volumen. Sin esa base tecnológica, el microseguro puede encontrar salida comercial, pero difícilmente se vuelve sostenible, persistente y operativamente eficiente.

Volvamos pues a los 4 frentes en los que debemos fijarnos.

Cobro

Si el ingreso del cliente no es estable, el cobro no puede comportarse como si lo fuera. ¿Qué pasa cuando la prima se diseña con lógica mensual rígida para alguien que cobra por jornada, comisión o temporada? La fricción se dispara. Y con ella, la cancelación temprana o el impago. El debate real no es técnico: es de diseño operativo.

Persistencia

Sin persistencia, el volumen engaña. Puede haber altas emisiones y, aun así, una cartera débil. Eso sugiere que la persistencia no depende solo del precio, sino también de valor percibido, claridad de cobertura y continuidad en la relación.

Coste operativo

Aquí se decide buena parte de la ecuación. Por poner el ejemplo de Colombia. Allí, el mercado de microseguros representó apenas 2,1% de las primas emitidas en 2023. La misma fuente señala que la tasa de comercialización de los microseguros pasó de 20,5% en 2022 a 27,4% en 2023, y añade que la comercialización de masivos y microseguros genera mayores gastos porque usa canales no tradicionales. 

Este dato no invalida el modelo. Pero sí deja claro que, si la operación no está muy bien industrializada, el crecimiento puede volverse caro demasiado pronto.

Atención

El servicio también cambia. Diversos informes señalan que las expectativas de los consumidores han evolucionado hacia experiencias sin interrupciones, personalizadas y de autoservicio

Por lo que en un seguro de prima pequeña, una atención lenta, opaca o costosa destruye valor mucho antes que en productos de ticket mayor. Es puro sentido común.

Dicho de otro modo: en microseguros, la experiencia no es un complemento; es parte de la rentabilidad.

Bancaseguros y canales masivos: donde la oportunidad se vuelve escala

Si el objetivo es llegar a población informal o semiinformal, los canales masivos dejan de ser una opción interesante para convertirse en una necesidad práctica

Es obvio y podemos entender claramente lo que el mercado nos dice: cuando éste busca alcance, se apoya en redes de distribución ya existentes, y que forman parte de la vida cotidiana del cliente.

Por eso bancaseguros tiene un papel natural aquí. No porque resuelva todo por sí solo, sino porque reduce distancia comercial, simplifica adquisición y permite que el seguro aparezca donde ya existe confianza transaccional. 

 

La oportunidad existe, pero no admite improvisación

En países como México y Colombia vemos que la oportunidad es real. 

La informalidad es demasiado grande, y la baja penetración aseguradora demasiado persistente, como para seguir mirando el microseguro como una línea marginal. 

Pero también muestran algo menos cómodo: el mercado no se abrirá solo con una póliza simple y una prima baja. 

Harán falta reglas operativas, unas operativas de cobro flexibles y adaptables, atención eficiente y visibilidad sobre lo que de verdad ocurre en la cartera entre otras cosas. 

En ese punto, una plataforma como segNeurona de MPM Software puede aportar valor al dar soporte a integración, control de recibos y cobros, automatización de procesos y cuadros de mando para seguir cartera, fidelidad y operaciones en canales de gran distribución y bancaseguros.

La oportunidad, en suma, no está en darle un matiz “romántico” a la inclusión. Hay que ser realista, ser práctico. Es una oportunidad que consiste en construir modelos de distribución y operación que hagan que esa inclusión “a escala” sea sostenible. Ni más, ni menos. 

Este reto ya forma parte de la agenda del sector, y cada vez más MPM Software se postula como una solución líder para reforzar la eficiencia operativa necesaria para sostenerlo.

 

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